En siglos de cadenas y silencios, una voz apagada, un andar vencido; hoy sigue, aunque luchando, sometido, su espíritu atrapado en mil recintos. El tiempo desgarra su espíritu; tú, niño, violas su inocencia, marchitas su alma, su presencia, regando las cenizas de su virtud. En sus manos brota la resistencia, fuerza callada, férrea en su quietud; renace en cada grieta su conciencia. Es llama que se alza en la actitud, ningún poder derrota su presencia, ni sombra que apague su plenitud. 17 Cenizas que Florecen Kenzie Connell ’26
RkJQdWJsaXNoZXIy NTY4MTI=